Veinte años de vocación pública: la UNPA reconoció a trabajadores y docentes de San Julián por su trayectoria
Dos décadas en la historia de una institución universitaria representan mucho más que una cifra acumulada en los registros del personal. Significan el tránsito de miles de estudiantes, la consolidación de proyectos académicos, la transformación de la infraestructura regional y la construcción cotidiana de un espacio de pertenencia en la Patagonia. Con ese espíritu de pertenencia y memoria colectiva, la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) distinguió a seis trabajadores de la Unidad Académica San Julián por alcanzar 20 años de servicio ininterrumpido, sumando además un homenaje especial a una docente que concretó recientemente su jubilación.
El reconocimiento tuvo lugar durante el cierre de la Tercera Sesión Ordinaria del Consejo Superior de la casa de altos estudios. La ceremonia recuperó una tradición institucional orientada a destacar el compromiso del personal docente y NODOCENTE que sostiene el funcionamiento diario de la universidad en el territorio santacruceño.
El Salón de Usos Múltiples de la Residencia Universitaria Antiguo Hotel Colón sirvió de marco para un encuentro cruzado por la emoción y el afecto. La actividad estuvo encabezada por la rectora de la UNPA, Roxana Puebla, y la decana de la Unidad Académica San Julián, Natalia Collm, acompañadas por consejeros, autoridades, familiares, compañeros de trabajo y estudiantes de distintas sedes universitarias.
En esta ocasión, la distinción por 20 años de trayectoria institucional recayó en Fernando Carbajal, Susana Sandoval, Mara Lerchundi, Esteban González, Celia Soza y Gabriela Ochoa. Cada uno de ellos, desde sus respectivas tareas técnicas, administrativas, de gestión o de enseñanza, ha sido testigo y protagonista del crecimiento operativo y pedagógico de la sede sanjulianense.
El programa incluyó también un pasaje de singular emotividad al reconocer la trayectoria de Dina Rozas, docente de la Unidad Académica San Julián que alcanzó el beneficio jubilatorio tras años dedicados a la formación universitaria. Colegas y alumnos acompañaron la entrega de presentes, subrayando la huella que deja en la comunidad académica tras culminar su etapa laboral activa.
Entender el valor de dos décadas de labor continua en el contexto de Santa Cruz exige contemplar las particularidades de la geografía patagónica. La presencia universitaria en localidades como Puerto San Julián ha permitido desarraigar la histórica obligatoriedad de emigrar hacia los grandes centros urbanos del país para acceder a estudios superiores. Los trabajadores agasajados ingresaron y se desarrollaron en la UNPA a lo largo de un período de expansión, acompañando el fortalecimiento de la educación pública y garantizando que las aulas mantengan sus puertas abiertas tanto para ingresantes locales como para quienes llegan desde otros puntos de la región.
El cierre de la sesión del Consejo Superior concluyó así con un aplauso colectivo que reafirma la premisa institucional de la universidad: las estructuras académicas se sostienen en sus normativas, planes de estudio e infraestructura física, pero cobran sentido genuino a través del factor humano que las anima día tras día.